La encrucijada económica de Europa y Grecia

“Cuando la injusticia se convierte en ley, la resistencia es una obligación”, fue la consigna común de los maestros de educación primaria y secundaria de Grecia, en una de tantas movilizaciones con las que los trabajadores griegos intentan frenar la brutal ofensiva en contra de sus derechos, emprendida por el gobierno “socialista” griego, la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La ofensiva no es sólo contra el pueblo griego. Los dueños del dinero de la UE han decidido que la crisis que ellos, sus bancos y sus gobiernos provocaron debe ser pagada por las y los trabajadores europeos. Por eso, las manifestaciones, luchas sectoriales y huelgas generales de respuesta se están dando en todos los países de esa región del mundo.

Este año está marcado por ese resurgir de la insurgencia sindical europea, a pesar de las burocracias de las organizaciones sindicales mayoritarias, vinculadas a veces a los partidos gobernantes y acostumbradas a negociar, no a defender, con los gobiernos en turno los derechos de l@s trabajador@s.

No se dan cuenta aún que la rabia de sus representad@s puede desbordarlas. Y que la brutalidad de las políticas pone en riesgo su propia condición. Han convocado a las distintas movilizaciones, empujados por sus propios agremiados, y por las acciones de los sindicatos independientes con una tradición de lucha. Como dice en entrevista a Rebeldía el compañero Jacinto Caecedo, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), respecto de la huelga general convocada para el 29 de septiembre en el Estado español: “Había que hacer que los sindicatos mayoritarios la convocaran.

El trabajo era apretarlos, llevarlos a la situación límite, para que la movilización social, la respuesta en la calle, las demandas de los trabajadores les obligara a convocar”. La Confederación Europea de Sindicatos (CES), integrada por 82 confederaciones gremiales de 36 países —entre ellas las mayoritarias, socialdemócratas—, ha tenido que convocar a una Jornada de Acción para el 29 de septiembre (JA-29S), que será respaldada por muchos de estos sindicatos combativos, organizaciones de izquierda y colectivos del movimiento social. Será la primera respuesta continental, que podría potenciar las luchas que se vienen dando en los distintos países europeos.