Controles de alcoholemia low cost

Controles de alcoholemia low cost

Las campañas de seguridad vial de la DGT no hacen mas que insistir en la importancia de no conducir mientras se está bajo los efectos del alcohol, puesto que ponemos en serio peligro nuestra seguridad, la de nuestros acompañantes y la del resto de usuarios de la vía. Sin embargo, tal y como nos relatan los guardias civiles, encargados de hacer los controles, o los abogados especializados en estos casos, como el Abogado alcoholemia Leganés, todavía queda mucho trabajo por hacer para que no se produzcan accidentes de tráfico por la alta tasa de alcohol en la sangre de los conductores.

Los controles de alcoholemia son parte de la cotidianidad de nuestros días y han venido a demostrar que son herramientas indispensables para garantizar la seguridad vial.

Desde que estos controles de alcoholemia se pusieran en marcha hace décadas, se han podido detectar cientos de miles de conductores bajo los efectos del alcohol y las drogas, salvando, así mismo, miles de vida.

Pero la polémica está servida y las opiniones se enfrentan debido a los recortes presupuestarios en campañas de controles de alcoholemia o esta nueva iniciativa que ha se ha venido a llamar por el propio colectivo de la guardia civil como controles low cost, vulnerando claramente la seguridad en este tipo de operativos.

¿Qué son los controles de alcoholemia low cost?

Son operativos en los que se reducen los agentes implicados en uno de estos controles a un 50 %. Aunque este tipo de controles estaban recogidos y regulados por norma desde 2010 para ocasiones puntuales, es la falta de agentes y recursos materiales lo que ha ido provocando que cada vez sean más frecuentes. Así, si en un control de alcoholemia convencional hay entre 5 y 4 agentes, en este tipo habría tan solo 3 o 2.

Los controles de alcoholemia low cost produce grandes descontentos entre los agentes de la guardia civil, que ven como se pone en peligro su seguridad por razones obvias, ya que en este tipo de controles hay que parar vehículos, hacer pruebas y también lidiar con aquellos conductores que no quieren realizar el control o que incluso pretenden saltárselo sin más. Todas estas acciones son muy difíciles de controlar por tan solo dos agentes.

Para que podamos ver la importancia del número de guardias de tráfico que intervienen en un control de alcoholemia, vamos a ver cómo se distribuyen en el caso de ser cuatro, que era el mínimo habitual hasta hace poco.

En primer lugar, un agente se encarga de dar el alto a los vehículos, un agente se encarga de la seguridad, evitando que los vehículos que están circulando se acerquen al control y ayudando, así mismo, a que los que lo superen abandonen el control y se incorporen a la carretera sin peligro.

Los otros dos agentes restantes son los encargados de hacer el control de alcoholemia en sí, solicitando la documentación y realizando la prueba en el interior del vehículo del conductor. En caso de dar negativo, se devuelve la documentación y se le permite continuar la marcha, pero si es positivo se inmoviliza el coche temporalmente y el conductor debe pasar una segunda prueba, que ya tiene lugar dentro del vehículo policial, y hasta una tercera (10 minutos después) si la primera es positiva.

De no haber nadie en ese momento que pueda hacerse cargo del vehículo, se mantendrá inmovilizado y bajo custodia hasta que baje la tasa de alcoholemia y se encuentre dentro de los límites legales. Este tipo de controles, cuando se producían de noche, solían reforzarse con dos agentes más.

Pero estas medidas de seguridad parecen haber pasado a la historia, ya que reducir a la mitad el número de agentes implica que no habrá nadie controlando el tráfico y que solo un agente será el encargado de llevar a cabo el control, enfrentándose a la resistencia que pudieran presentar los conductores, que podrían con bastante más facilidad darse a la fuga.

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha protestado contra estas medidas de controles low cost que pasan de ser para ocasiones excepcionales a las habituales, poniendo en serio peligro su seguridad y la del resto de ocupantes de la vía, como han manifestado al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales.

Este colectivo insiste en su preocupación por el gran riesgo que supone esta esta reducción de agentes en los controles de alcoholemia, en situaciones que ya de por sí en muchas ocasiones se vuelven difíciles de manejar.

La DGT hasta el momento no ha dado una explicación oficial, pero parece ser que el principal motivo de llevar a cabo los controles con menos agentes es, como hemos indicado, la falta de personal y de recursos, y que ante esta tesitura no pueden más que adaptarse y rentabilizar los que se tienen de la mejor forma posible.